Gestalt a las puertas del 2.000.


2.000. urtearen atarian eta bere sorreratik 50 urte beranduago, somatzen al daaldaketarik Gestalt Terapian?

Hoy a las puertas del año 2000 y 50 años después de su surgimiento ¿se justifica algún cambio en la Terapia Gestalt? Los que practicamos y en señamos T. G. nos encontramos en un mundo muy diferente del que vivieron los fundadores de este en foque. Las condiciones sociopoliticas, económicas y culturales han variado sustancialmente. La psicolo gía ha avanzado considerablemente y el desarrollo del paradigma cognitivista, ha desequilibrado la correla ción de fuerzas que dio lugar a la definición de la Psicología Humanista como "La Tercera Fuerza" en la psicología.

Fundamentalmente el cognitivismo esta aportando cada vez más evidencias sobre la adecuación de los presupuestos humanistas en general y gestálticos en particular, en el ámbito terapéutico. También la evo lución y desarrollo de la Psicología Transpersonal esta ocupando campos, que estaban en los orígenes de la T. G.

Todo esto nos sitúa ante un dilema: ¿nos dedicamos a cultivar la Gestalt del "aquí y ahora de los años 70", o fieles al principio gestáltico del aquí y ahora inte gramos aportaciones actuales siguiendo el principio de autorregulación organísmica?

Podemos seguir repi tiendo introyectos gestálticos, cultivando esencias gestálticas, y renunciar al desarrollo de este enfoque, o por el contrario confrontar nuestro enfo que con los nuevos avances de la psicoterapia.

Los aciertos, intuiciones y genialidades de los fun dadores de la T. G. pueden tener un soporte más cien tífico, y en nuestra tarea de transmisores en el ámbito universitario, podemos hacer más evidentes los valo res de la T. G. Yo creo que se puede hacer una gestalt experiencial y científica, como se puede hacer una gestalt experiencial y mística. La ignorancia no nos hace más experienciales, así como el conocimiento no nos empobrece la experiencia, sino que nos la en riquece.

En mi opinión el futuro de la Terapia Gestalt esta unido al desarrollo de la investigación, de la reflexión sobre nuestro quehacer terapéútico.

Este quehacer actual que nos concierne a los tera peutas gestálticos y a los que transmitimos el mensa je gestaltico tanto en el mundo académico, universi tario como en el ámbito privado, creo que se puede hacer siguiendo los desarrollos a partir de los funda­dores y de las influencias que tuvieron.

La influencia Zen en el enfoque gestáltico es una vía de desarrollo que la emparentaría claramente con la corriente espiritualista, mística y budista que enca beza C. Naranjo.

La notable influencia que proviene del psicoanalisis, con todos los posibles desrrollos ( Jungianos, Adlerianos, Reichianos) y no solamente los freudianos, cuyo boton de muestra es el boletin dé la AETG dedicado a la Transferencia y Contratransferencia.

La influencia claramente cognitivista como es caso de A. Korzybski, que es la que a mi me interesa.

Fritz menciona expresamente a Korzybski como un autor influyente en el enfoque gestáltico. A. Korzybski, fue un científico adelantado unos veinte años a su tiempo, de tal modo que los modernos conceptos constructivistas encajan perfectamente en los postulados que enunciase en su Science and Sanity (1934). Una muestra de ello es este párrafo extraido de una de las conferencias de F. Perls recogidas como libro bajo el título Sueños y existencia:

"Yo personalmente creo que la objetividad no exis te. La objetividad de la ciencia es únicamente una cuestión de acuerdo mutuo. Cierto número de perso nas observa un fenómeno y habla de un criterio objetivo. Sin embargo, fue del lado científico de don de vino la primera prueba de la subjetividad. Esta provino de Einstein. Einstein se dio cuenta de la im posibilidad de que todos los fenómenos del universo fuesen objetivos, porque la observación y su veloci dad dentro del sistema nervioso tienen que ser incluidos en el cálculo del fenómeno externo. Vistas en perspectiva, las cosas parecen ser más objetivas, más balanceadas Pero, aun en ese caso, es uno como sujeto, quien ve la cosa. En realidad no tenemos mu cha idea de cómo se ve el universo. Tenemos única mente algunos órganos sensoriales, ojos, oído, tacto y las elongaciones de estos órganos: telescopios y computadoras. Pero, ¿sabemos algo de otros orga nismos, qué sentidos tienen ellos, qué clase de mundo tienen? Nosotros damos por sentada la elegancia de los seres humanos, que nuestro mundo (tal como lo vemos nosotros) es el único verdadero". (Perls 1974)

Veamos que dice la corriente más novedosa de la Psicología Cognitiva, el Constructivismo: "Lingüísticamente, desde la aproximación constructivista, se puede afirmar que la noción implí cita de objetividad es la de un sujeto cognoscente que capta algo (objeto o cosa, «realidad,», que es inde pendiente de su observación; pero no hay modo de que, desde la neurofisiología del conocimiento, pro bemos la existencia real, la realidad ahí fuera, o con firmar ese conocimiento o saber desde el origen del fenómeno de conocer. Lo real, la realidad, no existe en esos términos; la realidad consiste en unos argu­mentos explicativos ¿Qué significa la noción de obje tividad y por qué la han rechazado los constructivistas? Heinz von Foerster cibernético, matemático, epistemólogo, y uno de los pensadores más brillan tes, incorporado al pensamiento psicológico por Watzlawick, lo ha dicho con brillante concisión: "La objetividad consiste en la ilusión del que cree que las observaciones pueden hacerse sin un observador". (De Toca. 1997)

Con este párrafo quiero mostrar como el pensamien to de Fritz goza de actualidad y es uno de los pilares de la corriente constructivista en psicoterapia, aun que por la vocación antiacadémica y underground que ha mantenido la mayoría de la corriente gestaltista, muchas veces en las referencias bibliográficas no se menciona ni a Perls, ni a ningun otro gestaltista.

Aquí nos encontramos con la espinosa cuestión de la falta de investigaciones en Terapia Gestalt, la ma yoría de las veces amparandose en una justa crítica de Fritz a la verborrea, que fué hecha después de mu chos años de experiencia, lecturas y de investigación sobre su propia experiencia terapeutica, y que fue desde ahí desde donde surgió la T. G., se pretende soslayar la necesidad de demostrar lo adecuado de nuestros presupuestos, utilizando el método científi co más adecuado para ello, ya que hay más de un método de investigación, aunque haya quien confun da el método científico con el método utilizado por el conductismo desde su filosofia neopositivista, y do minante en la psicología actual.

Si en los momentos en que surgió la Psicología Hu manista, se podía decir que la mayoría de la investi gación en psicología era poco humanista y que daba la espalda a lo más genuino del ser humano como eran, los valores, el amor, la creatividad, la emoción, etc; 40 años después la correlación de fuerzas en la psicología ha cambiado, lo que se conoció como Ter cera Fuerza, Movimiento del Potencial Humano, Psicología Humanista parece que ya no es la única alternativa entre el Psicoanalisis y el Conductismo. El nuevo paradigma Cognitivista ha hecho suyos muchos de los campos que reivindicaba la Psicología .Humanista. Aun que quizás todavía quede en pie la más importante: la reivindicación del ser humano como centro y queha cer de la Psicología, y no sus procesos cognitivos únicamente.

El renunciar a este quehacer investigativo, coloca ría a la Terapia Gestalt en una situación en la que cualquier cosa es posible debido a que no necesita demostración alguna.

El riesgo de "gurismo" en T. G. es claro. Nada hay que demostrar teóricamente. ¡Vive la experiencia!. Si crees ven. No hay ninguna prueba de que lo que digo es cierto. No la necesito. La T. G. es magia, yo soy un mago. Es un camino que ya ha sido denuncia do otras veces. Yontef (1996)3

Después de este inciso, y para no alargarme, planteraré la opción que creo más aceptable, aunque no la única, en el ámbito universitario.

Un enfoque gestáltico que desarrolle la influencia de Korzybski, Ellerbroeck, y actualmente Greenberg, Rice, Elliot como terapeutas cognitivistas cercanos a la Terapia Gestalt, y Maturana, Varela (con su radical acercamiento al budismo) y Von Foester como constructivistas radicales, en cuyos planteamientos el enfoque gestáltico puede encontrar nuevas fuentes para su desarrollo como enfoque terapeútico actual.

Esperando que no esteis de acuerdo y que ello de lugar a una enriquecedora discusión, termino.

Patxi Sansinenea
Profesor de la Univ. del Pais Vasco UPV – EHU
Presidente de la As. Vasca de Terapia Gestalt, AVTG - EGTE