Contacto y dependencia.


La necesidad de contacto promueve la dependencia o la necesidad de dependencia promueve la de contacto.

Todo organismo necesita conectarse consigo mismo y con su medio para darse cuenta de lo que le es indispensable y obtenerlo consecuentemente.

Todo organismo necesita conectarse consigo mismo y con su medio para darse cuenta de lo que le es indispensable y obtenerlo consecuentemente.

La necesidad de contacto implica una serie de capacidades que le hacen indispensable su éxito.

Entre estas capacidades están: el darse cuenta merced a un adecuado sistema de sensores ubicados estratégicamente, los cuales al ser estimulados envían sus mensajes a la corteza la que los selecciona, distribuye y almacena en el sistema mnémico. Ya que el organismo se ubica en un habitat conveniente se imbrica con éste e inicia una relación de interdependencia, tomando de éste lo que le es vital y devolviéndole lo que no necesita.

Así, el organismo queda entrelazado con su ambiente hasta que algún cambio lo obligue a prescindir del mismo y busque otro. Puede optar por quedarse y de acuerdo a esta elección iniciará cambios internos -tipo mutuaciones- o satisfará sus necesidades en otros satisfactores; la opción es del organismo siempre, si es de tipo animal apelará a su locomoción, si es de tipo vegetal mutará o sucumbirá.

Otra capacidad inherente al darse cuenta es la de atención. Como la atención está en función del interés y éste de la motivación que ejercen las necesidades, es obvia la importancia que alcanza que la necesidad emerja con fuerza suficiente para abrir el umbral del interés con lo que logra atraer la atención, ésta está conectada con la subsecuente capacidad motriz que será la que, finalmente, utilice el poder para llevar a feliz término la satisfacción de cada necesidad.

La capacidad motriz actúa en dos maneras distintas: (1º) haciendo que el organismo se procure por si mismo su satisfactor y (2º) logrando que un interpósito lo haga por él; este ejemplo es amplio en los cachorros y bebés humanos.

En el caso de los bebés, cuando tienen hambre no se dan cuenta de ello, pero sí del dolor que sienten por la carencia de alimentos, su llanto, requiere del conocimiento e idónea interpretación de la figura materna, la que, comu=ente está ligada al bebé por lazos intuitivos de amor.

Aquí inicia mi artículo: un bebé se relaciona con sus figuras significativas en función de sus necesidades básicas tanto biológicas como de seguridad y afecto o Psicológicas; en esta relación sus necesidades son satisfechas a través de una tercera persona con la que se liga en virtud de su extrema dependencia, este tipo de necesidad es fomentada por la figura materna por medio de cuidados amorosos.

De estos cuidados, el bebé no es consiente, es decir no se da cuenta, al principio, quien es quien le provee de sus necesidades, pero poco a poco va asociando el olor, la voz, el color y muchos otros signos en quien le da lo que necesita y establece con esta persona lazos efectivos que corona con una sonrisa de satisfacción y con un dormir profundo sin sobresaltos.

Al poco tiempo el bebé no sólo desea satisfacer sus necesidades sino que establece una nueva necesidad, la de establecer contacto con quien lo cuida, aquí vemos como la dependencia promueve la necesidad de contacto.

Con el tiempo, puede generalizarse esta necesidad de contacto al ir diferenciándose otras necesidades; por ejemplo, la necesidad de socializar.

Según el esquema anteriormente descrito, el niño acostumbrado a depender va a buscar establecer contacto con otros niños de tipo dependiente. ¿Qué ocurre si es rechazado como inevitablemente acaece?

Un sentimiento de desolación y tristeza lo acometerá. Si los padres o quienes estén a su cuidado lo miman, favorecerán esta conducta y el niño vuelve a buscar nuevos contactos teñidos de dependencia.

Tomar y dejar. El organismo tiene tendencia a tomar lo que necesita y dejar lo que no necesita; cuando el efecto está presente sea por la realidad del continuo intercambio y presencia constante, sea por la fantasía representada en la proyección, el dejar algo representa un duro golpe al narcisismo, siempre presente en la necesidad de ser confirmados.

Es tan importante saber tomar y saber dejar como lo es vivir el momento presente. Es obvio que si toda la energía vital está en vivir este momento, emplear energía en recordar lo que hoy ya no existe es una manera de sufrir y no diferenciar lo que es de lo que ya no es. Aprender a dejar es empezar a vivir libre.

No dudo lo difícil que es dejar lo que amamos, ya que dejar lo que no queremos no nos provoca sufrimientos, antes nos da alegría; pero es básico darnos cuenta de que también lo que amamos tiene su tiempo como lo tiene la propia vida; "si amas algo déjalo libre, si regresa es porque te pertenece, si no regresa es porque nunca te perteneció".

Hemos visto que la necesidad de dependencia promueve la necesidad de contacto.

Ahora vamos a ver lo opuesto; el organismo necesita sobrevivir, en base a ello, está diseñado por la naturaleza para procurar la satisfacción de sus necesidades, va a contar con ello con un sistema nervioso que le va a decir qué necesita por dentro y seleccionar qué necesita de fuera; para ello, la capacidad de contacto es indispensable. ¿Cómo se conecta el organismo con el mundo?, merced a sus percepciones. Cuando se percibe la necesidad de hambre, envía el organismo el mensaje a la corteza la cual se valdrá de sus percepciones externas para encontrar sus satisfactores; una vez hallados se valdrá del sistema motriz par obtenerlo.

Ya que su sistema mecánico le da la información, se establece la relación de dependencia con esos satisfactores o con otros derivados de los mismos. Aquí el contacto, mediante la memoria, promueve la dependencia.

Conclusión: Tanto la necesidad de dependencia propulsa la necesidad de contacto como la de contacto a la necesidad de dependencia.

Héctor Salama Ph.
Director del Centro Gestalt de Mexico.